Convivir con la realidad del cáncer de mama puede ser física y mentalmente difícil. Un diagnóstico de cáncer y el tratamiento en sí pueden ejercer mucha presión sobre el cuerpo y provocar cambios enormes, lo que a menudo genera agotamiento mental y físico. Recuerda ser amable contigo misma. Cuando convives con la realidad del cáncer, es vital que apoyes tu cuerpo y tu mente con el mayor amor posible durante todo el tratamiento y la recuperación. Una forma eficaz de hacerlo es a través del ejercicio físico. Ponerte en movimiento puede ayudarte a hacer frente a los cambios que ocurren con tu cuerpo e incluso a contrarrestarlos.
Pero no te agobies. Cuando decimos actividad física, no hablamos de correr una maratón o saltar de un avión. Moverse no siempre significa una sesión de ejercicio agotadora. La actividad física de ligera a moderada que puedes integrar en tu rutina diaria ya puede marcar una gran diferencia, tanto mental como físicamente.
A menudo se asume que una recuperación completa del cáncer de mama requiere descanso, descanso y más descanso. Pero la actividad física regular es vital cuando se convive con la realidad del cáncer. Sigue leyendo para obtener más información.
